Tres Microcuentos de CAMILA ZENIS CHING

FRUTA MAGICA

Algunos dicen que si la pruebas, volverás a Arica. Otros más extremistas dicen que al hacerlo te quedarás para siempre. Yo pertenezco al grupo de los extremistas, así que cuando él vino de Santiago para conocerme, hice que comiera guayaba hasta tener indigestión, mientras yo sonreía maliciosamente.

 

LA NEGRA

Me habían hablado tanto de ella que ya sentía que la conocía, y cuando la vi, pasó exactamente lo que intuía que pasaría: la atracción fue instantánea. Me sentí como poseído por una fuerza descomunal que me hizo ir a su lado en cuestión de segundos. Su piel brillante, su forma perfecta, su aroma, todo de ella me tenía completamente hechizado. Tanta fue mi desesperación que la tomé sin pensarlo y la llevé a mi boca de inmediato. Era la aceituna más rica que había probado.

EL COLOMBIANO

¡No! ¡No quiero! ¡Qué no, te están diciendo! ¡Respeta! Le grité hasta quedar sin aliento, pero ya era demasiado tarde. El viscoso líquido ya había salido y él sonreía complacido.

¡Hueón, si te dije que no me limpiarai’ el parabrisas!

“Somos de La Licuadora”

Taller de Creación Literaria

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