Taller buscó relevar la importancia del buen vivir desde la infancia

Crear un nuevo mundo a partir de la filosofía del Suma Qamaña o Buen Vivir, impulsado desde las primeras edades, fue la temática que abordó el abogado y docente, Fernando Huanacuni Mamani, en un taller convocado por la Conadi Arica y Parinacota, y ejecutado por la consultora NIFAM.

“Construyendo el Suma Qamaña en la enseñanza de la lengua aymara en niños, niñas y jóvenes. Identidad e Interculturalidad” fue el nombre de la actividad encabezada por Huanacuni, quien también fue ex ministro de Relaciones Exteriores en Bolivia, y en la que participaron decenas de educadores de Lengua y Cultura Aymara de la región.

El profesional explicó que el suma qamaña surge como una propuesta ante lo que es el vivir mejor. El mundo moderno occidental ha ligado la felicidad con el consumo y la apariencia. En cambio, en la cosmovisión aymara, está caracterizada por el equilibrio con la comunidad, la naturaleza, la espiritualidad, la familia, el cuerpo, y la mente. “Nuestros abuelos nos dejaron un camino diferente, que es el suma qamaña y esto significa la importancia de la convivencia. La vida en el mundo aymara es un viaje sagrado, por lo que los más grandes tesoros no están en lo que se tiene, sino que en la convivencia. El vivir bien es un camino que da la posibilidad de recuperar el sentido de la vida”, explicó.

Ahora bien ¿cómo se lleva este conocimiento a las aulas? Para Huanacuni es fundamental recuperar la lógica comunitaria. En ese sentido, el niño o niña debe aprender de esta convivencia con lo que tiene alrededor. “Hay un factor diferencial entre el individualismo, que se traduce en el yo, y el comunitario, que es nosotros. En aymara, lo importante somos nosotros, estamos íntimamente ligados e interconectados. Una vez que comprendemos esto, nos abrimos a una nueva dimensión, a una nueva conciencia que la tenían también nuestros abuelos, por lo que no se trata de una postura política, sino de vida”.

Al contrario del individualismo y el humanismo, la cosmovisión andina, considera vivos elementos como la montaña, el agua o los árboles. A juicio del docente, esta convivencia no la conoce el ser humano moderno. “El mundo gira en torno al dinero y lo que obtengo con esto; por lo que es fundamental que el niño aprenda que la vida no es cuánto tienes cuánto vales, sino ser feliz y vivir bien con sus capacidades naturales”, sostuvo.

Por una nueva sociedad

Ante los desafíos que impone la educación, Huanacuni destacó la importancia de entablar una relación con el niño o niña, que le permita al educador o educadora, sembrar la semilla para una mejor sociedad. “Los procesos de aprendizaje son los principios que nos van a permitir proyectar a esos niños al mundo, recuperando su valor. El mundo moderno está enfocado en la comodidad, en la individualidad, en la racionalidad extrema, sin importar las emociones, lo comunitario, la solidaridad y la reciprocidad, por lo que es necesario recuperar estos principios y valores que son el valor sustancial de la cosmovisión andina”.

Por su parte, Alejandro Supanta, profesional de la Unidad de Cultura y Educación de la Conadi Arica y Parinacota, destacó que como institución tienen por objetivo promover y desarrollar las culturas indígenas. “Es un desafío muy importante, porque el Estado por décadas suprimió la lengua de los pueblos indígenas, al punto que muchos pueblos han perdido su idioma, por lo que se quiere devolver a las nuevas generaciones el idioma, pero también, su identidad étnica y prácticas socioculturales. Es importante que las sociedades que han sido oprimidas vuelvan a tener un sitial y una participación importante en el desarrollo de la nación, sintiendo además, que los pueblos indígenas son el eslabón para la reconstrucción de la identidad nacional”, sentenció.

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